Monday, June 29, 2009

Bucarest


las rodillas le hierven si camina,
son dos peces rojos
tropicales,
un incendio que redime,
silencio y ceniza
para el cuerpo azul de un marinero ahogado.

el sol se posa sobre los meniscos más extraños:
de su cópula templada se disparan criaturas sin forma
figuritas de carne y sombra
artemias salinas
que alimentan el filo mellado
del inevitable mutis.

su mayor atractivo
es no quejarse,
no hablar mi idioma
ni para quejarse.
afuera llueve
las calles mojadas acentúan la miseria,
el perfume sincopado de las gotas
se le anuda al silencio entre sus piernas

y como son las cosas
más abajo,
sus rodillas buscan desesperadas
un acuario
para no morirse de frío.

Wednesday, June 24, 2009

Epitafio

¨Lo esnifò todo¨

Thursday, June 11, 2009

Transilvania Mon Amour



De hoy en ocho estaré volando hacia Rumania. La cosa no deja de sorprenderme, igual que el día en que me comunicaron mi invitación a Transilvania. Hace un par de meses mientras corregía a medio día un relato sin posible remiendo, se comunica una chica con voz amable y me pregunta si quiero ir a una fiesta a donde Vlad III El Empalador. Enchanté. Así de sencillo, que se joda la narrativa breve, ya tengo mi beca etílica. Todo el numerito es organizado por Justerine & Brooks (o J&B para los ebrios bisilábicos) renombrada marca de güisqui que además se caracteriza por montar fiestas imposibles en los lugares más inhóspitos e inverosímiles bajo el nombre de START A PARTY. Supongo que fui considerado al puesto por mi valentía a la hora de esgrimir los tragos y ese estómago duro y ajado que mantengo gracias a la ingestión diaria de bebidas espirituosas. Ocho días y ya. Una semana y estaré desnudándome con rumanas de anatomía perfecta y piel de horchata dentro de sarcófagos con filo; orgías de sangre, sudor y güisqui en una fiesta descomunal, bacanal, tikis explotando por los Cárpatos al ritmo de cumbia transilvana. Yum. El viaje promete ser mi último, porque si las cosas salen como espero, me pierden en Bucarest. Además me seguirán en esta travesía cuatro ganadores de una promoción en línea de J&B y una serie de acompañantes "especiales" aún desconocidos. Y la Bola de Disco esa gigante. Yo creo que trabaré mayor amistad con la redonda de espejitos que con mis compañeros de ruta, aunque nunca se sabe.
Lo que sí es que una vez más pasaré mi cumpleaños fuera, cosa que no me importa en absoluto pero vale la pena anotar: el año pasado mi celebración acabó en una pelea campal afuera de la Botica de Alfonso Reyes, el anterior ahogado en el Mexicaltitlán, otro más en la Alemania profunda, una riña en el Pasagüero. Soy el tipo más sosegado del rumbo, excepto cuando se me agrega un dígito a la cuenta abrasiva de mi muerte: como todo perro, la edad me vuelve huraño y agresivo. Este año será Vlad Tepes quien me de el abrazo. Ojalá no sea en el abdomen.
Ya narraré, rompiendo la naturaleza estática de este chiringuito, mis traspiés transilvanos, con fotos incluidas.
Por supuesto quiero aprovechar para agradecer a mis patrocinadores J&B, a mi manager y a las vírgenes de mi colonia.

Sunday, May 31, 2009

Los caballos y la sal

Postra tus huesos ante el Tío del que me apeno,
bastarán tres campechanos con moscas
dobles, por supuesto,
para abrirle un club de fans sin herederos.
Me ha puesto la sangre verde,
el hígado verde,
Tácito sustentable para jóvenes planetas;
aquí va el vidrio, allá el siniestro encuentro
de una mollera con el vacío:
verter el fino espesor del reciclaje,
hundir el tacto calculado de un huesero,
recién nacidos, polvo y enanas blancas,
uníos frente al designio galáctico
de mis repeticiones en domingo

Nadie atentará contra el circuito genético del redial,
proveedor de simulacros suicidas
044, prefijo del baucher sin palabra.

Para que el odio elimine tantas coincidencias
y mi estirpe agote los múltiplos del eco
renuncio a este listado simple:
modernidad en dos tiempos,
trucha salmonada, tu favorita,
un trocito de chamorro entre la complicada simetría
que concluye el sentido de tu risa
y por si acaso, omite toda la cantina;
es muy tarde para acudir a un ortodoncista delicado,
la que despacha es mi herencia
sin anestesia
sin sutiles intentos de hacer pasar el dolor por mala suerte

Wednesday, May 27, 2009

Mientras menos hagas


Guárdenle una hora de su miércoles a escuchar la sincopada palabrería de mi camarada Feli Dávalos. Champions-digestivo-MMH, la ecuación para los campeones de media semana.
En la mesa de fieltro verde con botellitas de agua y felipes pa aventar: Luis Felipe Fabre, Felipe Gómez Antúnez (el editor de Lenguaraz) Feli Di y su seguro valedor el Márquez Tizano.

Tuesday, May 26, 2009

Bicicleta


Pensaba desentumecer las manos con el ladrillo hirviente de una entrada más. Antes de seguir trabajando en la presentación de "Mientras menos hagas" de Feli Dávalos, tendría un par de minutos para compartir mis quejas con los abnegados de siempre y de paso darle soltura a esta prosa que niega su cadencia cada día más. Hablaría sobre mis ridículos intentos de sumarme a la euforia por el manubrio y los pedales sin postrar la historia en el rotundo némesis que mi poca gracia representa para dicha empresa. Un oso borracho de vodka tratando de girar a 360 en un monociclo, el puto Tony Hawk de los úrsidos etilizados. El salero de un enorme mamífero transido de vergüenza, deseoso de rebajar el fantasma de la carne fofa. Recordé el ensayo "Energía y Equidad" de Ivan Illich donde sostiene la teoría de que una sociedad requiere moverse a la velocidad de bicicleta (nunca a pie ni en coche) para la realización de sus ideales. Tiene sentido si se contempla a la sociedad como un núcleo tributario del transporte. Si es así, uno puede encontrarse en los viajes ocasionales y sus desplazamientos cotidianos con la mayor contradicción entre justicia social y energía motorizada, libertad de la persona y mecanización de la ruta. Para evitar montar en bicicleta iba a hablar del paradigma de la circulación y por supuesto de Rueda Libre, el blog de Rogelio Garza (autor del estupendo "Las Bicicletas y sus Dueños"). Los caudales de información son la pista de mi holgazanería, para qué mentir. Iba luego (con tal de seguir sentado y no trazar círculos imaginarios en superficies agudas) a recordar las primeras líneas de un cuento de Julio Torri: "Es un deporte que para practicarlo no necesita uno de compañeros. propio pues para misántropos, para orgullosos, para insociables de toda laya. El ciclista es un aprendiz de suicida". Luego a media narración sopesé cambiar el "iba" por el "voy" y cuando me di cuenta había transformado por completo la acuarela de mis posibilidades. Iba a permanecer sentado sin intención alguna de ponerme a sudar cuando me enteré que hace cinco días algún hijo de puta atropelló a la novia del vocalista de Los Negretes. Iba sobre su bicicleta, en la línea cebra. Idéntica a Mary Hansen. El mismo día del temblor que no sentí la declararon muerta. Sentado como en el remar sobre mi Benotto seminueva amarré la cadena y apreté los dientes. Voy a cargarme a alguien hoy y luego volveré a terminar con lo de Feli.

Monday, May 18, 2009

Efrén


Eran las 3 y 35 minutos de la madrugada.
El disc jockey dijo: ¿Qué cosa son tachas? Pero yo estaba pensando en muchas cosas, además, yo le decía MDMA.
Aquí no hay salones de clase, ni pajaritos que se quedan dormidos sobre cables de alta tensión.
Aquí no está Aguilar ni Jiménez Tavera.
Aquí no hay un Tlacuache que me salve de perderme en la llovizna.
Todo lo que es absurdo me hace llorar.

Wednesday, May 13, 2009

En el hipódromo



El poeta, sentado en el circo, se dirige a una muchacha que está junto a él y trata de seducirla con su palabrería y obsequiosidad.

No estoy aquí sentado por afán de ver unos caballos que gozan de fama. Pero deseo que venza tu favorito. He venido para hablar contigo y sentarme a tu lado, con el fin de que no ignores el amor que me inspiras. Tu miras las carreras, yo a ti; miremos ambos lo que nos agrada y dé cada uno pábulo a sus ojos. ¡Oh afortunado, quienquiera que sea tu auriga favorito! Así pues, ¿ha tenido la suerte de que tú te intereses por él? ¡Ojalá tuviera yo la misma suerte! Una vez lanzados fuera de la sagrada línea de salida, yo me esforzaría por permanecer firme mientras me dejaba llevar por los caballos, y unas veces aflojaría las riendas, otras veces señalaría sus lomos con el látigo, o bien me apegaría a las metas con la rueda interior; y si en medio de la carrera te viera, me pararía y las riendas caerían de mis manos al soltarlas. ¡Ah!, ¡que a punto estuvo Pélope de caer abatido por la lanza de Pisa, mientras contemplaba tu rostro, Hipodamía! Lo cierto es que aquél venció gracias al favor de su amada: ¡venza cada uno con el favor de su dueña respectiva!

De Amores, Libro III
Ovidio

Monday, May 11, 2009

Malasaña, la eterna perdedora


Indie-O Music Awards 2009


Me avisan que Malasaña -el programa de radio que conduzco todos los martes, miércoles y jueves a las 20:00 hrs por Ibero 90.9 FM- está nominado como "mejor programa musical" en los Indie Music Awards. Vaya. Me gustaría ganar porque los premios son patrocinados por una marca de cerveza, pero prefiero perder porque esa marca de cerveza es Bud. ¿Qué haría con tanta cerveza mala? Tengo la suficiente edad para enfilar un discurso etílico y éste me confiere ciertas restricciones. Tampoco tengo tan mal corazón para reservar las sobras a la caja del Felina. Malasaña es un programa de gente nacida para perder; los que lo hacen, los que lo escuchan. No hacemos nada por el indie (se haga donde se haga) y la música que programamos está seleccionada con el cometido de que el radioescucha apague su receptor y se dedique a chiflar en el auto. De pronto aparecen textos de amigos y enemigos (el mayor nepotismo consiste en equivocarse de guerra). Da igual: su naturaleza perdedora debe prevalecer, no por terquedad sino por simple engranaje del ecosistema.

Monday, April 20, 2009

Y el séptimo día todo se derrumbó porque a alguien se le ocurrió que descansar era buena idea


Entonces llegaron los úrsidos rampantes y evitaron que nos transformáramos en un canto de Calímaco.

Cheque la versión online de Día Siete, número 450, de aniversario, sección Hasta Atrás y pregúnteme cómo.

De click AQUÍ y llévese la bonita versión PDF de "Instrucciones para sobrevivir al ataque de un oso grizzly" en lugar de andar leyendo liliputienses letras blancas sobre fondo negro. No olvide volver por aquí y desparramar su bilis en el blog de este apocado escritor que disfruta de los vituperios como de la dominación.

La intención original de esta entrada era poner al día a los contados inspectores del terreno baldío conocido como G.I.
No hay nada nuevo que contar, excepto que he decidido desprenderme de uno de los dos males que me tienen al filo del derrumbe: el nacionalismo por encima de la mediocridad. Planeando ligero, como un caddy deforme sobre una pista de lava. ¿Para qué describir al caballo? Mi porvenir no es halagüeño. Pero qué más da. Leyendo los diarios de Max Aub descubro a un hombre tan resignado como yo, tan temeroso de colocar la siguiente letra, preguntándose si de algo vale llenar con tinta las diminutas vetas que nos representan. Tres días después cree firmemente en la trascendencia y calcula su obra en los centímetros que ocuparía en cualquier biblioteca. Cuatro días después alguien le llama poeta menor. La grandeza del hombre es su impotencia.

Wednesday, April 01, 2009

III

El hombre calvo y sosegado pasa todo el tiempo buscando significados. Más que un pasatiempo es una encomienda .Se hartó de los significantes hace tiempo. El hombre calvo y sosegado busca los significados enterrados bajo la hierba de su jardín, en la letra S de una enciclopedia online, tras los ángulos agudos de ciertas clavículas y en ocasiones recurre a la masturbación. Su búsqueda obsesiva no contempla la posibilidad de que si no tuviera tierra en las uñas, pasara menos tiempo en Internet, olvidara la geometría y dosificara el porno, probablemente dejaría de preocuparse por nimiedades.

Tuesday, March 17, 2009

Marie dort

Desde el ángulo que me mantiene despierto
más bien la perspectiva es otra,
para nada luces ingrávida o tibia,
porque un bulto es la unidad mínima de agudeza,
así, envuelta entre sábanas y espejos,
tan rotunda y pesada como un camión hormigonera
podría brincar sobre el colchón
hasta volverte una meseta de resortes
dos dimensiones, confort y descanso
brincaré hasta que reencarnes en futón
tan fuerte, tantas veces,
que el amor se volverá otro síntoma ergonómico:
para un saltamontes o un niño
calzar en elástico es detener el tiempo
sin boicotear el orden de los vertebrados.

Antes de disparar un triple de rodillas
y extinguirte en pos de mi postura
te veo guardar distancias con la noche,
sabes que lo mío es manía de blancos:
me conmueve esa inconciencia simétrica
que insiste en mantener helada
la mitad mas mía de nuestra cama.

Eso sí, te lo advierto:
cuidado con moverte o hacerte la sonámbula,
como empieces a roncar
te cambio por un catre.

Wednesday, March 04, 2009

Carril izquierdo



Ahora soy sólo mi lóbulo izquierdo
el fórmula uno de los zurdos resignados.


Aficionado a los zurcidos invisibles,
las valencianas anchas y los podios con champaña:
quieres rebasar al bólido por la derecha
pero lo tuyo es dislexia,
grafema extinto,
fonema tullido,
no necesitas más un motor hirviendo
que otro juego de llantas lisas.

Sabes que en cada tormenta viajan otras mil,
un chubasco se compone de fragmentos de muerte,
accidentes por suceder que nos empapan:
encontrar en el pavimento,
lo cóncavo de una sutura
no es trabajo para un piloto probador
sino de la lluvia,
así que traza la escuadra en reversa,
clavícula/arma blanca;
somos dos pares de tímpanos
el estrato de cordones
abandonando la pista en silencio.

Al dulce hisopo de la noche
no hay cerumen que lo amanse
algodón sobre algodón,
aquí nunca hubo bandera a cuadros
ni aplausos grabados,
ni siquiera unas gotitas de ambidexteridad,
estamos condenados a la extinción:
¿qué clase de país es éste en que se permite a los zurdos
tramitar una licencia para conducir?

Monday, February 09, 2009

Víspera de arraigo domiciliario



a) A menos que se presenten variables sin despeje, la ecuación ha vuelto a funcionar de la misma manera. Si tuviera que ubicar en un calendario esos recuadros vacíos entraría en crisis. El lunes no es de ninguna manera el pronóstico dramático de una semana enajenada ¿Nos sentimos menos perdidos si establecemos límites de siete en siete? Yo cada semana soy el mismo mierda sin importar que haya puente, vacaciones o peiperviu. Ahora entiendo que una rutina se construye de acuerdo al tiempo que un cuerpo requiere para funcionar sin sobresaltos. Es como aplanarse el culo bajo cronómetro laboral: ocho horas son ocho horas y a los que pagan pocas veces les importa como las desperdicies, contrario a los que muchos piensan, para un oficinista la principal herramienta de trabajo resulta ser su cuerpo, ese amasijo de sudor, carne y paciencia al que el sedentarismo ha vuelto una inversión. Una vez humedecidos por el confortable lengüetazo de la costumbre hacemos lo imposible por asirnos con uñas y dientes a su superficie áspera. La benevolencia del orden seduce incluso a aquel que se ufana de espontáneo y locuaz. Todo hombre resignado es religioso por sistema. Desafortunadamente la eternidad pertenece sólo a las piedras. Cada vacío es resultado de un movimiento. Ese hueco incomoda porque significa la ausencia de materia, un agujero negro que ha engullido un diminuto asteroide sin nombre o toda una galaxia, es igual. Una rutina es valiosa por su propio ritmo y no por las acciones que recree. Para soportar la tremenda presión de reajustar los tiempos hay dos caminos: sustituir pronto las carencias o destrozar las rutinas de otros. En la práctica uno termina por combinar las recetas. Durante mucho tiempo relacioné las noches de lunes con una función de box. Sentados frente al televisor cada lunes, mi abuelo y yo acordamos que la semana terminaba con el combate estelar de la semana. Vimos cientos de peleas, buenas, malas, arregladas y de relleno. Párpados volcánicos, regresos épicos y sobretodo aprendí la única definición de equidad que vale la pena recordar: entre las doce cuerdas toda la humanidad vale lo mismo. Un día mi abuelo se murió y dejaron de televisar el box. De vez en cuando y previo pago ofrecían peleas de campeonato con celebridades en las gradas y púgiles flamantes. Había perdido todo con aquellos muchachos sin nombre, flacos y morenos, repartiendo golpes en nombre de la igualdad. Ahora que he vuelto a sincronizar los lunes ya no me gusta el box. Asalto tras asalto no hay quien exprima una esponja sobre mi cráneo aunque cuente con el minuto reglamentario al que todo saco de arena tiene derecho. Frente a mí no bailotea Monzón ni sonríe Robinson, tampoco queda el consuelo de perder contra la historia. Otro saco torpe e inanimado finge uppers y espera doce campanadas para vomitar las uvas. Todos sabemos que la lona es el mejor sitio para vivir y procrear, cuidar un jardín y aprender a clasificar las nubes, pero por cada caída el vacío se anuda una pajarita y nos da del uno al diez para reincorporarnos. Ahora cada lunes me reúno con algunos amigos que se quejan de sus vicios cuando no hay forma de seguir alimentándolos. Ni siquiera llegamos de pie al segundo asalto. Nos estamos volviendo viejos sin saber que en nuestra esquina nadie va a tirar la toalla. Detener la paliza no es una opción.

Sunday, January 25, 2009

De cómo el Tío Rico se hizo adicto a los infomerciales


como trueno como río como trucha
resbalan los globos en la dieta balanceada del Tío
esencia flaquita costillar adolorido
un montón de filos
enjambre de artaud hecho fibra
deleitándose entre guiños / estanques

¿quieres conservar al infarto de mascota?
ladra muerde plancha a distancia
cántale tus consonantes
enumérame las kilocalorías por pezón dulce
herédale un corazón vivo de manteca a tus sobrinitos


como un dique me avasalla la sangre y
no hay música de elevador:
lo más bello es disfrazarse de
arteria amordazada
una res absorbe la orina de los vencedores

botarga del abdomen enamorado

pregúntame por
el cuarto de libra
que llevo colgando
en las ideas

como vaca como pantano como letras de engorda

señor legislador de la ley de 1986 sobre obesidad y moda
eres un cretino


Texto incluido en el nuevo número de la revista Primer Cuadro editada por Casa Vecina

Saturday, January 24, 2009

cuatro casi cinco

Aprendizaje de la jornada.

El endémico original en la historia musical de Cabo Verde se llama Tabares. Cesária Évora es deleite de mal informados, cortitos, abstemios y catedráticos.

En toda tonadilla que levante a la concurrencia de sus asientos hay un poco (o mucho) de Tabares.

La audiencia (me incluyo) privilegia desperdicios de corta duración y destierra himnos cósmicos en pro de la jovialidad. Absténganse baby boomers y descendencia, aquí nos late Tabares.

¿Has llorado al compás de "A whiter shade of pale"?

A muchos los ha matado la alopecia. A ti te tocó usar bisoñé. Sal al escenario y canta; desde nuestra mesa te veneramos.

Tuesday, January 20, 2009

Mueran los gachupines



Llevo todo el día tarareando el tema de Shaft y mi bragueta hace un scratch cuando se acciona. La subo , la bajo, hago un flare de cremallera y casi escucho a las concubinas de Shaft gemir mi nombre. El tufillo de los sanitarios del VIPS no me estremece; luz turbia, espejos obstinados, papel rígido para secarse las manos que nunca dejan de oler a calle. Hoy es 15 de septiembre y estoy en uno de esos merenderos lamentables que deben acentuar sus efectos perniciosos en navidad o año nuevo. La turba nacionalista se desboca en estas fiestas como si cualquier otro día del año no tuviera las mismas veinticuatro horas para dilapidarse. Un día más con el hormigón hasta el cuello ; sólo que hoy hay banderas en los balcones y chiles en nogada causando indigestiones. Esa es la mejor parte, como diciembre y su cerveza Noche Buena. Todo lo demás es igual de jodido: los villancicos y el mariachi ni siquiera consiguen deprimirme, sólo me aturden.

Que piense en mujeres y en sus orificios bucales cuando me urge orinar no es nada nuevo, me sucede todo el tiempo. Recorro el baño y los excusados permanecen ocupados, en las rendijas inferiores sobresalen zapatos sin brillo y pantalones deprimidos, tipos que pujan y leen el periódico o mandan algún mensaje por el celular mientras defecan en aparente intimidad; una soledad de cagadero. Los envidio pues yo nunca he tenido las agallas para obrar en lugares públicos; y no es que me atemoricen las flatulencias, o me asqueen las tazas salpicadas de orines (desprecio a los delicados que improvisan sus asientos de papel higiénico), pero las musas suelen alejarse en los momentos clave de mi vida; y cagar por lo general es uno de éstos. Habitan en cambio tras los mosaicos azulados de mi baño; se adormecen en mi tapetito de peluche, juegan con el vaso que contiene los cepillos dentales desahuciados, y sólo después de un extenso ritual de silencios y espasmos, mi esfínter externo se relaja y estas musas del desecho pueden darle rienda suelta a mis heces.

Me desespera rumiar la inspiración; es muy sencillo dedicarle palabras masticadas a una golfa. Hoy sólo quiero mear y ponerle el blanco al águila sobre el nopal, no tengo mayores pretensiones. Tampoco veo motivos de especulación gratuita, los festejos patrioteros han marcado la ruta: Luego del VIPS seguramente acabaremos en la “noche mexicana” que año con año se organiza en casa de una prima. No tengo ganas de salir de este baño pero acabaré allí. La voluntad y la patria son la misma purulencia enclenque: llevo la república bananera en la sangre.
Al llegar a los urinales me pongo exigente. Qué horrible depósito con forma de mandíbula para encomendar mi lluvia, pienso; y me avergüenzo de las analogías forzadas, porque de pronto el recuerdo de una novia prognata que tuve en la prepa me estremece al comparar su pobrecita buchaca de perro con el mingitorio; ¿por qué carajos no chiflas alguna cancioncita de Armando Manzanero para desentumir la próstata como hace el pendejo de junto?

Existen objetos cuya función consiste en recordarme momentos que a primera vista no guardan ninguna relación con la forma; así pienso en ella y en su piel blanca y sus labios entreabiertos, la hinchazón abajo se activa; tanta comezón me transporta a las horas que la pobre dedicaba en hacerme un oral decente y los clavos que le atravesaban la quijada le lastimaban y no podía abrir más la boca, luego me roía el miembro y se apenaba mucho y yo decía con ternura protectora “no te preocupes, no te quiero porque puedas hacer esto o no, no estoy contigo por eso”. Nunca mentí, la prefería así. Años más tarde caí en cuenta de que estuve con ella porque su frustración aliviaba mis carencias; verla llorar tras su pésimo papel en el arte de la felación me hacía olvidar que yo no podía durar más de 20 segundos cogiendo sin desparramarme; sentirla fracasar, sentir sus dientes como motosierra era la indemnización a terceros de mi sufrida precocidad. Cambiaría todas las chupadas de mi vida futura por volver a sentir el placer de tenerla tumbada, vulnerable, enroscada sobre el edredón con la vista fija en quién sabe donde, pensando en practicar con pepinos, zanahorias y cañas de azúcar en épocas de posada, para hacerlo mucho mejor la próxima vez.

El infrarrojo del mingitorio acciona sus aguas por tercera vez desde que me postré, recorrí el cuero del cinturón y saqué el coche a pasear. Shaft no mearía en una de estas nicas desobedientes; él es de esos que derriten bloques de hielo con su chorro caliente y negro. No hay cuidado. Observo el largo de mi verduguillo y los cálculos acomodan las distancias. El sistema métrico decimal no miente. Nunca habían importado tanto los centímetros como ahora.
Sin algo mejor que hacer mientras desaguo, apunto a la pastilla azul del urinario. Apenas la humedezco y el parque de mi riñón desfallece en verdes. Los restos de antibacterial y meados se escurren por la blanca curva hasta llegar a una goma porosa, igual azul, con llagas de ácido úrico. Meo y me imagino al tipo cuya labor consiste en higienizar estos baños. El chorro se me escapa; sale impulsado sin dirección y empapa el sensor, también una frase mal escrita que algún sabihondillo grabó en la pared y las estructuras de plástico vaporoso con aluminio que separan un garita de otra. ¿Qué clase de sádico garabatea “Estamos condenados a ser libres” como si fuéramos nosotros los bichos pastosos de esa humanidad a la que los filósofos tratan de sodomizar con escarnio? Qué fácil es hacerse pasar por hombre, franquearse al equipo de los ganadores. Tan sencillo simular que todo está bien, mear sin control como si fuera la última vez y esperar a que venga un mínimo-asalariado a trapearnos la conciencia. Quizá por eso detesto los epígrafes y las citas. Me parecen de autómatas, predestinadas a fracasar y nunca perseverantes hasta las últimas consecuencias. Eternas conspiradoras: en una frase, me quedan grandes. Estamos condenados a ser liebres.

Sacudo mi pito escrupulosamente con el anhelo de que nunca se caiga. Llevo un par de semanas preocupado por su alicaída salud y por un puñado de ronchitas que empezaron siendo eso y en estos momentos parecen coliflores. No hay depresión más grande para un hombre que verse el miembro tocado, herido de muerte, con las venas truqueadas y a punto de transformarse en otra entidad. Contemplo avergonzado las ámpulas siniestras de mi verga y aunque tengo mis sospechas, aún no determino con certeza la denominación de origen.

Shaft. La negra en la hendidura de mi pantalón suspira por última vez el nombre de su macho y el tornamesista de bolsillo se lava las manos. El chaparro que chiflaba despreocupado “Esta tarde vi llover” apenas terminó su labor salió disparado sin siquiera enjuagarse las manos. Pinche puerco. Aunque mi pito diga lo contrario, para mí la higiene es primero. Me dirijo al lavabo y acciono el dispensador de jabón, que como siempre, falla. Mejor, el líquido seminal no es más útil que la porquería que suelen colocar como limpiador en estos lugares. Paso la mano por debajo del secador automático y un sonoro rugido se apodera de todo el baño. Son este tipo de caricias las que me impiden sentirme a placer en cualquier instancia de lo público. He pensado en utilizar el tema de mis verrugas genitales para escribir un cuento pero apenas ayer mi amigo Randy me contó una historia que según él, pronto convertiría en cortometraje: un tipo enamorado de un chavito de 15 años que se prostituye en la colonia Juárez. Esa era su pinche sinopsis. Luego de coger ambos quedan infectados de “algo” que todavía no visualizaba. Este “algo” incluye por supuesto pústulas sangrantes. Según él, conforme sus miembros se van pudriendo la relación amorosa entre ellos se fortalece. Muy marica, muy Randy toda la historia; pero aunque a mí se me haya ocurrido primero, sea yo quién tiene carcomida la verga y mi ficción no tenga nada que ver con señores que se enamoran de niños, me acusaría de plagio intelectual. Muy Randy. De todas maneras el papiloma humano es un tema muy trillado ya. Finalizada la higienización llega la hora de emerger de la trinchera. Puedo hacerme un esbozo de lo que va a ocurrir en las próximas horas y no me sorprende ni me emociona. Pero tengo que salir. Justo ahora una letrina se desocupa y del cubículo escapa un obeso bigotón con un Esto bajo el brazo. Al fin. Entro y la peste se le resbala a mi mermado olfato. Cerrojo. Cojo mi llavero del Pato Donald y de él escojo a la más guapa, la llave más larga del ramillete. Es una lástima que mis llaves no estén diseñadas para abrir puertas sino para aniquilarme lentamente. Parto el queso y se me funde la nariz con la blanca que sabe a jamón echado a perder, su impacto me amarga la saliva y provoca nauseas sin marear. En mis fosas nasales cabe todo el vacío y los quinces de septiembre; todos los cuetes, los shafts y los retretes juntos. Me sirvo otro pase, el relámpago me destartala la traquea y las perlas se me escapan; parece haber algo luminoso al fondo, pienso en varios sinónimos de la palabra reventar y comienzo a nombrarlos en voz baja: explotar, detonar, volar, tronar. Cuando llego a estallar pienso también en mi ex novia prognata e imagino que ahora estará casada con algún oficinista-joven-ejecutivo inmensamente estable que no se preocupa por nimiedades como el sexo oral. Eso quiero suponer. Un día de estos todo va a estallar.

Salgo y me sacudo con la manga, camino hacía la mesa donde esperan Julián y Ofelia, los únicos idiotas que aún mantienen esperanzas de pasarla bien hoy. Justo cuando me aproximo, las bocinas enmudecen y dejamos de escuchar la versión “easy listening” del huapango de Moncayo. El incendio en mi entrepierna se propaga. De pronto algunos comensales se ponen de pie y el presidente grita “Viva Hidalgo” por la televisión. La mesera que nos atiende, ojos restirados, listones tricolor y cabello inhumanamente anaranjado, responde con desgano “Viva”.

Rodrigo Márquez Tizano



Relato incluido en el nuevo número de la revista Tierra Adentro

Sunday, December 07, 2008

Caballos de Fuerza/ David Torres

He descuidado el Gamberrismo pero no la ilustración. Dejo a modo de salud para el 2009 la última nota (pensada prefacio) sobre Caballos de Fuerza, esgrimida por el escritor español David Torres, Finalista del Premio Nadal 2003 con "El Gran Silencio" y ganador del Premio Tigre Juan 2007 con "Niños de Tiza". Con todo este ajetreo "enfelinato" (del que prontó mostraré su bello tapiz a vuestras mercedes) y mi inminente retiro desintoxicador de fin de año, espero no verlos por lo que resta del mes. Sin embargo uno nunca sabe.

En el relato que cierra y da titulo a este volumen, un muchacho espera en una clínica de mala muerte a que a su novia de turno le practiquen un aborto. Son sólo unas pocas páginas donde puede olerse el vaho a formol de los hospitales, el brillo necio de las baldosas, la tibia desesperación de las antesalas. Criaturas desarraigadas, personajes fuera de juego, echados de un golpe a la cuneta como las piezas comidas en una partida de ajedrez o los restos de un hijo nonato en una papelera sucia. Una serie de estampas, o mejor, de fotografías, que nunca presidirían una guía de viajes. Rodrigo Márquez sabe que México también es esto.



David Torres

Tuesday, October 14, 2008

Fotos Filos

Imágenes del Día del Juicio Final:


De izquierda a derecha: Guillermo J. Fadanelli, Márquez Tizano, Alfonso Vázquez, Ingrid Solana, Feli Dávalos, Eduardo Ledesma



Si acabé muy mal, es porque empecé muy mal. No podía dejar el agua quieta.



Ingrid es una chica guapa y bien hablada.



Con Generación en la mano, Martínez Rentería en las gradas.



Poco antes de largarnos a la perdición.

Monday, October 06, 2008

El extraño retorno de Les Tragiques

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Luego de más de un año de alejarnos voluntariamente de los escenarios, volvemos a la carga; esta vez con un disco casi en nuestras manos y una nueva alineación llena de "lava furiosa e iridiscente". No se pierdan el brutal regreso, porque nos hemos transformado en una de esas bandas que tocan una vez al año y no le avisan a nadie. ¿O qué, querían que tocáramos con Los Daniels o atrocidades similares? Nunca hemos intentado ser una banda agradable. Es más, ni siquiera tratamos de que vaya gente a nuestras tocadas. La gente no nos gusta, por lo menos no en su presentación más inmediata. Nos gusta más de lejos, eso sí; ahí alcanza sublimes estados en épocas de catástrofe o bailando dentro en una pantalla de plasma. Pero esta vez será diferente. Además compartimos escenario con dos bandas que nos gustan mucho. No les diré cuáles.

Tuesday, September 30, 2008

Dos generaciones en el espejo

tizano_hiriart.mp3 -

Aquí no ha pasado nada. / Comienza nuestro reino.

Con dos versos tajantes, Jaime Sabines cerró un capitulo de dolo para abrir otros tantos, secuelas inmediatas y a crédito de lo ocurrido hace cuarenta octubres. Para conmemorar la fecha negra y no olvidar, Radio UNAM ha lanzado esta colección de cápsulas confrontando las ideologías de 20 escritores, artistas plásticos, periodistas, cineastas, arquitectos y creadores en general que fueron jóvenes durante finales de la década de los sesenta, con los disparates de sus homólogos actuales. Entre los de entonces se encuentra gente como Huberto Batis, Pepe Carreño, Hugo Hiriart, José Agustín, Paul Leduc o José Luis Cuevas. Entre los actuales podemos contar a Elisa Miller, J.M. Sepulveda, Brenda Lozano y otros más.
Fui invitado a participar en la dinámica de los 20 creadores de hoy y emprejado con Hugo Hiriart, afamado dramaturgo, narrador y Premio Villaurrutia 1972 por su novela Galaor. Indigno me llamarán. Probablemente.

Abandono al blog la cápsula, cortesía del buen Heriberto Mojica de Radio UNAM, que ha hecho un fabuloso trabajo.

Sunday, September 21, 2008

Letras para no dormir


Este domingo 21 de Septiembre al filo de las 23 hrs me han invitado al programa LETRAS PARA NO DORMIR, uno de los pocos espacios radiofónicos que dedican su tiempo al quehacer literario. Hablaremos de libros, poesía, la presentación del martes en la UNAM y por supuesto, sobre nuevos proyectos. Sintonice la entrevista en el 660 de su AM, o bien, a través de www.imer.gob.mx de click a "Radio Ciudadana en línea"

Por su atención, gracias.

Márquez Tizano

Saturday, September 20, 2008

Flora



el tallo de la flor no es la flor:
responde de ese modo
a una pregunta que nadie formuló.
así es como ella se comporta,
siempre adelante,
previniendo catástrofes
salvaguardando la honra de la gravedad;
se mira la piel y tose,
me advierte: voy a dejarte,
y hago como que busco al mesero
entre el mar de sebo
hasta el fondo del local,
hasta accidentarme con
un pivón de piernas como el miedo
que me sonríe,
en la maleza uno poco puede hacer
por distinguir
la mala hierba.
En serio, te dejo;
todo es tan nítido que asusta,
busco las piernas lejanas
y no hay nada que se interponga entre nosotros,
esto parecía más bello
cuando el dosel de humo nos impedía
consultar la hora
y la botánica no se había convertido
en pasatiempo de suicidas

Wednesday, September 10, 2008

dos anuncios dos

El primero:



Desde hace mucho tiempo no compartía rock con mis muchachos (muchacho tu chingada madre) Baxter y Dabid, así que mi efusividad es justificada: vayan y dejen su dinero en nuestras arcas el sábado 13 en el Imperial, lugar regenteado señorialmente por El Chamuco, un clásico de la decadencia defeña.

El segundo:



Prometo que es la última. El camarada Alfonso de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM organiza una presentación más de Caballos de Fuerza, popular opúsculo para jóvenes inquietos y madres que no saben como hablarles de "eso" a sus retoñitos. La cita es en el Salón de Actos el 23 de Septiembre y comandará la sesión mi querido cómplice de malas noches Guillermo Fadanelli, seguido del vicioso MC Loco Feligrés, Ingrid Solana y Eduardo Ledesma. Habrá ejemplares a la venta. La buena charla es gratis.

Thursday, September 04, 2008

Mis balas llevan tu nombre


Se parte el turrón y no hacia cualquier sitio. Partir una nívea diagonal en múltiplos de tres no es garantía de que se sepa partir, significa sólo que el piel roja lleva la cuenta exacta de la deuda. Parte, reparte; los peces y los panes vienen con el tercer fuerte, tan gratuitos como la rebeldía. No se necesita un cartógrafo experimentado para partir, basta con ser lo suficientemente imbécil para dejarse convencer. Ahí mismo radica mi gracia. Puedo dividirme, primo. Consígueme un espejo, una unidad al menos para sujetarme y entonces sí, viviré para siempre.

Wednesday, August 27, 2008

2 + 2

I.

Las matemáticas y la música han estado ligadas desde siempre, unidas a partir del concepto pitagórico de harmonía, cuyo significado primigenio recae en la proporción de las partes de un todo. Pitágoras Incluso llegó a establecer una correlación entre la sucesión tonal y el recorrido planetario.
Joseph Schillinguer, estadounidense de origen ruso tendió, durante la década de los veinte, un puntilloso sistema de composición musical basado en principios matemáticos.
En Metástasis, Iannis Xenakis relaciona el glissando permanente como una metáfora del desplazamiento infinito de una línea recta.

II.

Entre los numerosos prólogos escritos por Borges, el más intrigante sigue siendo el que inaugura el libro Matemáticas e Imaginación de Edward Kasner y James Newman. No solo estrecha la creatividad entre el páramo literario y el numérico; sino que además encontramos al Borges de la aforística soberana cuando toca con su pluma aquello de que sólo la matemática y la música pueden prescindir del universo.

III.

Dos de cada tres profesores que buscaban plaza en la SEP reprobaron el examen. De un total de 76 578 mil “docentes”, 47 mil 809 fracasaron en su empeño de volverse protegidos de la maestra Elba Esther, quien sigue convertida en la reina del eufemismo institucional. Según el SNTE los normalistas no “reprobaron” sino que “no completaron el conocimiento”. Para rematar el escarnio nacional, existe el caso de un profesor guanajuatense que de 80 reactivos, acertó 2. No sólo la matemática prescinde del universo sino que también a modo de lámina niveladora, el cuerpo docente mexicano parece prescindir de la matemática. O por lo menos no reparar en ella.

IV.

Llego al Bar B reducido, con la apatía porfiada de un miércoles que huele a martes. Poca gente, pocas energías; esta ecuación no merece variables ni contempla un espacio vectorial distinto. Por casualidad me encuentro con que la banda que ameniza la noche son Los Negretes; agrupación con la que llegamos a alternar los Tragiques. Su ep debut Los Últimos Diez Minutos de María Duval había llegado a mis manos unos días antes y me sonó demasiado higiénico. Comienza el ruido. En vivo siguen tocando igual de mal que siempre y me alegra. Poco a poco el efecto del caos se apodera del minúsculo lugar. En ocasiones así yo también puedo posponer el universo.

Wednesday, August 20, 2008

Caballos de Fuerza en Replicante




Relatos con malasaña

Por Héctor Villarreal*

Caballos de fuerza

Rodrigo Márquez Tizano

Cinco relatos cortos de Tizano, joven narrador de la Ciudad de México, publicados en 2007 en la novel editorial Arteletra. En ellos no hay un solo diálogo: los personajes comunican por lo que hacen. Su estilo es más reflexivo que descriptivo y prefiere la introspección a la explicación.

Su oficio de bajista en la banda Les Trafiques, así como su quehacer como locutor, por el que tiene asegurado un lugar en el salón de la fama de Radio Ibero, parece llevarlo a que los motivos y temas musicales estén enfáticamente presentes en los dos primeros relatos, “Midnight Express” y “Ensalada Rochester”, sea como ambientación, evocación o metáfora: “tocaremos a La Niña de los Peines, y que las castañuelas se vuelvan mis encías”, por ejemplo, y desfilan los nombres de Beach Boys, The Jesus and Mary Chain y Aphex Twin, una cumbia sicodélica y varios fragmentos de canciones. Ambos relatos tienen como elementos comunes las drogas psicodélicas, la velocidad en automóvil y, sobre todo, el tedio y la apatía.

Hay algunas evidencias de su vertiente poética, como: “las palabras me llegan como ganchos precisos y no puedo ordenarlas. Suceden ávidas de sangre, violentas; atraviesan paredes”, que aparecen en el texto “¿Ha pensado en solicitar un crédito hipotecario, señor?”, quizá el que más propiamente pueda considerarse cuento, con un personaje singular: un solitario escritor que tiene por compañía o mascotas a un montón de ruidosos relojes despertadores.

La trama más interesante pude ser la de “Hoy los lirios están inquietos”, que trata sobre un viejo jugador profesional de póquer que vive solo en una casa que renta junto al lago de Chapala, desde donde apuesta por Internet con colegas en cualquier lugar del mundo, yendo de uno a otro de numerosos casinos en línea.

En realidad, estrictamente, no hay historias. No hay una narración que lleve de la situación o momento “A” al “B”, a un antes y después, con un principio, en medio y final. Lo que hay son una o varias fotografías instantáneas que retratan parte de la cotidianidad de sujetos a los que no les pasa nada, que no hacen algo distinto. Excepto en “Caballos de fuerza”, que da título al conjunto de relatos, en el que el personaje experimenta una situación distinta a todas porque cambia para siempre la relación con su pareja. Tiene lugar en un hospital clandestino donde realizan abortos: “Después de ese día nunca nos veríamos como antes. Le habían raspado a un hijo, y ahora ella rasparía todo recuerdo mío de su mente”, dice el galancito, el “señor Trejo”, quien espera a que lleven a su Leslie del quirófano a la habitación, mientras ocupa su atención en calcular los millonarios ingresos del doctor que llega conduciendo un Jaguar.

Buen demo de Tizano, que en un futuro no lejano puede esperarse que le dé paso a manifestar más crudamente su vocación gamberril y bajofondera, la que lo lleve a explorar en detalle los arrabales de la condición humana.

Monday, August 18, 2008

Casi las dos



un viejo reloj,
las piernas se detienen:
pilas coreanas

Tuesday, August 12, 2008

Kate Moss



Soy un jodido gordo de mierda. MIERDA en mayúsculas. Sin acercarse al puntaje richter que una revelación necesita para considerarse como tal, la oración toma impulso si se lee una y otra vez en la cuadrícula mordaz de una hoja de cálculo, justo entre el subtotal y el aproximado de abril. Soy un jodido gordo de MIERDA dice mi Excel, y en su cadencia de paquetería básica encuentro la insurrecta consistencia de mi carne, el asco en la mirada de mis hijos y esa migraña que noche a noche empujó a mi mujer hasta su cama separada. ¿Por qué serán todos tan esbeltos en esta oficina? ¿Qué escribirán los demás en sus informes de media mañana? Que soy un jodido gordo de mierda, seguro. Me levanto de mi silla y salgo del cubículo sin prisa. A medio pasillo las recepcionistas hablan sobre fotocopias y archiveros. Ya me ocuparé de ellas. ¿Será demasiado tarde para vomitar el desayuno?

Thursday, August 07, 2008

Caballos de Fuerza en Rolling Stone



Cuando vivir se convierte en recuerdos hechos letras
Caballos de fuerza

Rodrigo Márquez Tizano
Arteletra

Por Álex Carranco A.

Los cinco cuentos de este joven autor nos embarcan en una aventura llena de pasión, drogas y buena música. Sus ires y venires literarios infunden remembranzas para cualquier oriundo del norte de la Ciudad de México, el límite donde el bien y el mal se confunden entre Echegaray, Cuautitlán Izcalli y Mundo E. Tizano ofrece una escritura hábil, con dureza y sin tapujos, en la que hay reclamos, amores y una que otra fiesta desenfrenada.


Esta reseña de Caballos de Fuerza viene incluida en el nuevo número de la revista Rolling Stone

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